La aviación ha dejado hace tiempo de ser solo un medio de transporte para transformarse en una amplia gama de propuestas diferentes.  Una de ellas, es la destinada al deporte y los circuitos de velocidad, siendo uno de los más importantes el torneo realizado por los empresarios de la bebida energética Red Bull, que en un alarde de creatividad supieron titularlo Red Bull Air Race.

¿De qué se tratan estas carreras entonces? Como muchos se imaginarán, no veremos un gran grupo de aviones volando simultáneamente y tratando de rebasarse unos a otros (aunque la idea no está nada mal), sino que se trata más de una competencia por tiempos, dentro de un circuito inflable de obstáculos.

El ganador es entonces quien logra terminar el circuito en el menor tiempo posible, y habiendo golpeado la menor cantidad de obstáculos en el proceso, en una explosiva combinación de velocidad y acrobacias que pone al límite a los mejores pilotos de todas partes del mundo, que asisten al evento y participan de la experiencia.

Claro que las reglas no son tan sencillas como subirse al avión y pasar volando a toda velocidad, sino que es necesario cumplir con determinados parámetros de altura (volar muy alto o muy bajo resulta en una quita de puntos), y por supuesto atenerse al circuito marcado por las llamadas “Puertas”, unas estructuras inflables que se montan sobre agua o tierra, y entre las que deben pasar las aeronaves sin tocar los bordes para no ser penalizadas.

El sistema de penalizaciones actúa aumentando algunos segundos en el tiempo final del recorrido, a través de la siguiente escala:

  • 3 segundos, en caso de volar demasiado alto, nivel horizontal incorrecto, o ángulo de incidencia fallido.
  • 10 segundos, en caso de que el piloto toque alguno de los conos que conforman las antes mencionadas puertas, incidente que puede además terminar en una descalificación si fuera considerado como un vuelo peligroso.
  • Descalificaciones, por el ya mencionado vuelo peligroso, al salirse del circuito, o al no ejecutar la maniobra correspondiente a la prueba.

Estas carreras son llevadas adelante por aeronaves diseñadas específicamente para el contexto, como es el caso del Zivko Edge 540, el MXR y el Extra 300, tres aviones pensados exclusivamente para tener una altísima aceleración y ser ligeramente maniobrables al momento de realizar acrobacias.

Al igual que sucede en la fórmula 1 (deporte con el que se compara al hablar de automovilismo), este tipo de artefactos suelen ser monoplaza (es decir, tienen lugar para una sola persona), no superan los siete metros de longitud y alcanzan velocidades de algo más de 400 km/h.

Para ganar, los pilotos deben soportar la presión de elevadas fuerzas G, y mantenerse en todo momento concentrados, ya que a esas velocidades, cualquier movimiento en falso puede ser crucial.

Las competencias tienen lugar en distintas locaciones del mundo, y al igual que otros torneos similares cuentan con su fase clasficatoria, su primera rueda, octavos y cuartos de final, semifinales, y en última instancia la final, en un cabeza a cabeza entre los dos pilotos con mayor puntaje.

Aquí les dejamos un video (lamentablemente en inglés) donde se pueden apreciar de mejor manera las dificultades de la competición, y el tremendo despliegue de habilidad de quienes dicen ser los mejores pilotos acrobáticos de todo el mundo.

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