El interés que han mantenido los militares norteamericanos por alrededor de 60 años por las aeronaves de diseño circular no ha tenido mayor éxito que en alimentar las fantasías más paranoicas relacionadas con teorías de conspiración y ovnis. Sin embargo con los vehiculos UAV teniendo un rol cada vez más prominente en defensa y el desarrollo de nuevos y modernos métodos de propulsión, es posible que pronto los platillos voladores se conviertan en una realidad. El profesor asociado de ingeniería mecánica y aeroespacial de la Universidad de Florida Sucrata Roy ha concretado una patente para una aeronave de forma circular y de movimiento rotatorio que puede despegar y aterrizar verticalmente.

Este vehículo denominado WEAV por sus siglas en ingles (Wingless Electromagnetic Air Vehicle) mide solamente seis pulgadas de diámetro, sin embargo cuenta con el potencial con ser aumentado hasta una escala mucho mayor. Es suficientemente eficiente para ser alimentado por baterías colocada a bordo del vehículo. Roy estima que el aparato podría estar realizando su primer vuelo de prueba en solo cuatro meses.

La aeronave está alimentada por magnetohidrodinámica la fuerza creada al hacer pasar un flujo magnético a través de un fluido conductor. El WEAV esta cubierto por electrodos que ionizan el aire circundante hasta convertirlo en plasma, el cual funciona como un fluido conductor. Al pasar una corriente a través del plasma, se crea momentum y elevación, y la forma, además del diseño curvo del WEAV maximiza el área de contacto entre el aire y el vehículo lo que le permite a este mantener la estabilidad. La verdad puede sonar complicado, pero usando magnetohidrodinámica se eliminan partes movibles del diseño, lo cual lo hace mucho más simple y confiable para una aeronave si se compara con los diseños que funcionan a base de propulsores convencionales que cuentan con muchas partes mecánicas móviles.

Desafortunadamente, el uso de campos magnéticos significa que el platillo volador de Roy no podrá funcionar en el espacio exterior donde no hay atmósfera. Aún el volar en la Tierra representará un desafío ya que se necesitará generar un elevado poder de propulsión para impulsar la nave a altas velocidades. Si esto se consigue será la primera aeronave propulsada por plasma que funcione dentro de la atmósfera del planeta. Otro problema potencial es que el sistema magnetohidrodinámico pueda interferir con las comunicaciones lo cual forzará a los científicos a pensar en alguna forma novedosa para controlar a distancia al aparato. Como dicen algunos científicos en son de broma, en lugar de la radio, tal vez se pueda transmitir información de vuelta a la base mediante círculos en los cultivos o ganado mutilado fenómenos que siempre se han relacionado con los platillos voladores.

El WEAV tiene aplicaciones para la exploración extra planetaria, especialmente en la sexta luna de Saturno, conocida como Titán. Las investigaciones de Roy han atraido el interés tanto de la NASA como de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, la cual incluso ha estado investigando desde hace un tiempo los sistemas de propulsión a base de plasma.

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